miércoles, 19 de marzo de 2014

YOSSSSSSSSsssssssssssssss!

HUmmmmm!  
YOSSSSSSSSSSsssssssssssssssssssssssssss!

cuantas veces? una mas!

resulta que cada vez estoy mas lejos del DF, entonces, ahora se me ocurrio llamarle y citarla mas cerca de mi trabajo; y la cite en el Villas Izcalli; pense que le iba a resultar pesado llegar hasta aca o que me iba a poner peros, pero NO.

Llego con un vestido blanco entallado, paso al sanitario, pense que se iba a bañar o algo asi, y no, se transformo y salio con una lenceria que uffffff, se le veia fenomenal!, ella bella, ahora mas madura, pero con esa sonrisa provocadora, un cuerpo infartante, mas experiencia y con mucho mas ganas de tener sexo que no puede con ella.

Empezamos con los arrumacos, los besos, las caricias, ella fue bajando poco a poco y se empezo a engolosinar, toca, consiente, besa, lame, degusta, se hostiga del pene como pocas; lo recorre desde los gemelos, los soba, los besa, los lame y va recorriendolos uno por uno, y despues el pene como tal, todo el largo, lo rodea y llega lentamente degustando cada centimetro hasta la punta, para posteriormente introducirselo en la boca, saboreandolo y degustandolo lentamente y en todo su esplendor.

me siento en la cama y ella sigue con el ritual, yo unicamente me convierto en un espectador y disfrutando cada centimetro y cada instante que ella esta trabajando; poco a poco me recuesto y disfruto mas y mas; ella parece que tambien tiene necesidad y va acomodando su cuerpo en contraposición, rodeando mi cabeza con sus largas, hermosas y exquisitas piernas; para lograr una excelente vista, admirando esa entrada al cielo y yo poco a poco empiezo tambien a regresarle el favor, ella se empieza a mojar y se nota que tambien empieza a disfrutar el encuentro.

nos disfrutamos uno al otro, un rato degusto su elixir, ella tiene varios espasmos y se pone roja, mas cachonda, mas querendona, en fin; se observa que le gusta que disfruta que anhela que esos momentos no paren, yo tambien, deseo que el tiempo se detenga y que esos momentos duren una eternidad; cambiamos de posicion, misionero, poco a poco patitas al hombro, esa posicion favorece su disfrute, se vuelve mas fogosa, quiere que arremeta mas y mas; cambiamos de perrito, tenemos un mueble para posiciones, y hacemos uso de el

hummm, su cuerpo, su piel, su cachondez, su sonrisa, en fin, se vuelven cada vez mas epicos nuestros encuentros; ah! ese sillon nos sirve para acomodarnos de diferentes formas y de disfrutar mas ese cuerpo, esas formas tan exquisitas.

uffff!

tengo que volver  a llamarle

1 comentario:

Julia Gonzalez Perez dijo...

Una pasada como has contado el masaje con final feliz, por un momento me he sentido partidaria de la historia! Un saludo